La cochinita pibil aporta jugosidad, aromas cítricos y ese color tan característico gracias al achiote.
El queso Chillón, fundido, da el punto lácteo e intenso.
La cebolla encurtida ilumina el plato con acidez y frescor.
Y la tortilla de trigo, dorada, lo envuelve todo con una textura crujiente y ligera.
No tiene pérdida.
(Si tu local es más creativo, puedes añadir lima, cilantro, crema agria, jalapeño fresco o incluso un toque de miel picante.)
En plancha o sartén, calentar brevemente cada tortilla para que ganen elasticidad.
Una tortilla bien manejada evita roturas y se dora mucho mejor al final.
Colocar la Cochinita Pibil TOC AWAY ya regenerada sobre una de las tortillas.
La ventaja del producto es que mantiene jugosidad incluso si el servicio está a pleno rendimiento.
Rallar el queso Chillón y distribuirlo uniformemente.
Este queso funde de maravilla y no pierde sabor, incluso cuando se mezcla con la potencia de la cochinita.
La cebolla encurtida da equilibrio y color.
Sin ella, la quesadilla sería más pesada; con ella, el bocado es redondo.
Cubrir con la segunda tortilla y presionar ligeramente.
Dorar a fuego medio hasta que ambas caras estén crujientes y el queso completamente fundido.
Un golpe final de presión mejora la presentación y compacta la quesadilla.
Cortar en cuartos y servir inmediatamente.
En mesa, este plato dura muy poco… y eso es buena señal.
En caterings, puede salir como “mini quesadilla” en triángulos pequeños.
La cochinita tradicional requiere horas de cocción, un marinado largo y un control constante de jugosidad.
Con TOC AWAY:
Te da velocidad sin renunciar al sabor auténtico.










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